JORNADA 16 28/02/10
ROY SONCAL YECLA 50 - 48 AUTOESCUELA AIRBAG JAIRIS BREVE HISTORIA DE UN HARAKIRI Desde tiempos remoto el Harakiri es un hábito Nipón que se autoinfilingían los guerreros japoneses cuando eran vencidos en combate. Pues bien, hoy, en Yecla, no es que hubiera un combate Japonés, pero sí que ha existido un autoinflingido Harakiri, es decir una derrota que nunca debió producirse. No se puede decir que Yecla ganara el partido, más bien hay que decir que fue Jairis quien les dio la victoria de la batalla, y todo ello, en los 10 minutos que duró el último cuarto de partido. De salida una gran actitud de las jugadoras del Jairis, sobre todo en defensa, donde no podían ser superadas en el 1x1, las líneas de pase eran cortadas de raíz y la precipitación imperaba en el equipo local mientras nuestras chicas acumulaban canasta si y otra también, y así se llegó al final del primer cuarto con la ventaja de 8 puntos (4-14). En el segundo cuarto, más de lo mismo y la ventaja seguía ampliándose para llegar al final del primer acto con ventaja de 14 puntos (14-28). En la reanudación parecía que todo iba a seguir igual, es decir, completar un partido en el que se daría una alegría, pues el parcial seguía engrosando el marcador, ya la ventaja para el inicio del final del acto era de 16 puntos (25-41), pero hasta ese momento todo era genial o, quizás un espejismo, porque a partir del minuto 1 del último cuarto, se produjo el temido Harakiri, se bajaron los brazos, no se defendió, el 1x1 no existía, el juego de equipo desapareció y aquélla que tenía el balón en sus manos ya no buscaba a la compañera, simplemente se la "jugaba" (y así contar que el balón duraba en las manos máximo 7-10 segundos del equipo antes de volar hacía una hipotética canasta, que si bien estaba situada como al principio al parecer había desaparecido), con la lógica de fallar y fallar, pero es más, no es que fallara, es que no se defendía, no se bajaba a defender, no existía transición y lo que sí se cometía era falta tras falta, no hay que culpar al error arbitral puntual provocado por nosotras mismas, que haberlo, sí, lo hubo, pero el mayor error existente fue el nuestro, nuestra dejadez y nuestra actitud que fueron, el primero increscendo, es decir, subiendo como la espuma, y la segunda descendiendo o bajando como el caudal del río que no recibe agua, 4 triples locales (min. 1, 3, 5 y 9 –éste con el marcador 45-48) sin defensa alguna más todas las personales que se hicieron por esa falta de actitud en la defensa con los consiguientes tiros libres y eliminación de jugadoras importantes dentro del esquema del equipo (minutos 7’ –Ana-; 8’ Miriam F. y 10’ Sara-) hizo añicos todo lo trabajado durante 30 minutos hasta producirse el tan temido Harakiri. Se debe seguir trabajando para consensuar y redimir los errores que se cometen, y eso, solo se consigue con la voluntad personal de cada una. Reprimenda que debemos tomar y acatar cada una en el lado que nos llega.





